“La cuarta república pretendía que el la Asamblea Constituyente se subordinara al poder constituido, es decir, al congreso nacional, a la corte suprema de justicia. Nosotros desde aquí decíamos no: para que esta sea de verdad una Asamblea originaria, del poder originario del pueblo no puede subordinarse a ningún poder, ni al poder ejecutivo, ni al legislativo, ni al judicial, que eran los tres poderes que entonces teníamos”.

“La Asamblea Constituyente luego asumió, y esto creo que no tiene precedentes en la historia después de la Revolución Francesa, un caracter supraconstitucional, es decir la asamblea se declaró por encima de la constitución y tenía que ser así, no podía estar amarrada por la antigua constitución”. Aló presidente, 3 de agosto de 2003.





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