Discurso de Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia, anunciando el referéndum ante el chantaje de la troika europea, Atenas, junio de 2015: Compatriotas griegos,

Desde hace ya seis meses, el Gobierno griego ha estado librando una batalla en condiciones de asfixia económica sin precedentes, con el fin de implementar el mandato que el pueblo nos legó el 25 de enero. El objetivo por el que estábamos negociando con nuestros socios era poner fin a la austeridad y permitir así que la prosperidad y la justicia social regresaran a nuestro país.

Era una propuesta por un acuerdo sustentable que respetara tanto la democracia como las leyes comunes de Europa y que nos condujera finalmente a una salida de la crisis.

A lo largo de este período de negociaciones se nos ha pedido implementar los acuerdos pactados por los anteriores gobiernos mediante los memorandos, a pesar de que estos fueran categóricamente condenados por el pueblo griego en las recientes elecciones.

Sin embargo, ni por un momento pensamos en rendirnos y traicionar vuestra confianza.

Desafortunadamente, luego de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios han emitido en el Eurogrupo de antes de ayer un ultimátum a la democracia griega y a su pueblo.

Un ultimátum contrario a los principios fundacionales y a los valores de Europa, los valores de nuestro proyecto común europeo.

Ha demandado que el Gobierno griego acepte una propuesta que suma una nueva carga insostenible sobre el pueblo griego y que socava la recuperación de la sociedad y la economía griega. Una propuesta que no sólo perpetúa el estado de incertidumbre, sino que acentúa aún más las desigualdades sociales.

La propuesta de las instituciones incluye: Medidas que conducen a una mayor desregularización del mercado laboral, recortes en las pensiones, más reducciones en los salarios del sector público y un incremento en el IVA de alimentos, restaurantes y turismo, mientras que elimina las exenciones tributarias de las islas griegas.

Estas propuestas violan directamente los derechos sociales y fundamentales de Europa: Demuestran que respecto al trabajo, la igualdad y la dignidad, en la mira de algunos de los socios e instituciones no existe un acuerdo viable y beneficioso para todas las partes que no sea la humillación de todo el pueblo griego.

Estas propuestas principalmente destacan la insistencia del FMI en una austeridad severa y disciplinaria y hacen más oportuna que nunca la necesidad de que las principales potencias europeas aprovechen el momento y lleven a cabo iniciativas que de una vez por todas pongan un final definitivo a la crisis de la deuda soberana de Grecia, una crisis que afecta a otros países europeos y amenaza el futuro mismo de la integración regional.

Compatriotas griegos,

Ahora mismo descansa sobre nuestros hombros la responsabilidad histórica frente a las luchas y sacrificios del pueblo griego para la consolidación de la democracia y soberanía nacional. La responsabilidad por el futuro de nuestro país.

Y esta responsabilidad requiere que respondamos al ultimátum basándonos en la voluntad soberana del pueblo griego.

Hace poco tiempo, en una reunión del gabinete, sugerí la organización de un referéndum para que el pueblo griego pudiera decidir de una manera soberana.

La sugerencia fue aceptada unánimemente.

Mañana, la Cámara de representantes será convocada de urgencia para ratificar la propuesta del gabinete de cara a un referéndum el próximo domingo, 5 de julio, sobre la consulta de aceptar o rechazar la oferta de las instituciones.

Ya he informado de mi decisión al presidente de Francia y a la canciller de Alemania, al presidente del BCE, y mañana mi misiva le pedirá a los líderes de la UE y las instituciones extender por algunos días el actual programa de liquidez para que el pueblo griego pueda decidir libre de cualquier tipo de presión o chantaje, como requieren la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa.

Compatriotas griegos,

Ante el chantaje del ultimátum, que nos exige aceptar una severa y denigrante austeridad sin fin y sin ninguna expectativa de recuperación social y económica, os pido que respondáis de manera orgullosa y soberana, como la historia del pueblo griego lo demanda. Ante el autoritarismo y la austeridad inflexible, responderemos con democracia, en calma y decisivamente.

Grecia, la cuna de la democracia, enviará una respuesta democrática resonante a Europa y a todo el mundo.

Estoy personalmente comprometido a respetar el resultado de vuestra elección democrática, cualquiera que sea.

Y estoy absolutamente convencido de que vuestra decisión honrará la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad al mundo. En estos momentos críticos, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de los pueblos. En Europa no existen dueños e invitados. Grecia es y seguirá siendo una parte integral de Europa, así como Europa es una parte integral de Grecia. Pero sin democracia, Europa será una Europa sin identidad y sin rumbo.

Os invito a todos a demostrar unidad nacional y calma para optar por la decisión correcta.

Por nosotros, por las futuras generaciones, por la historia de los griegos.

Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo!

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Es normal que la gente rechace una Europa que salva a sus bancos pero no a sus jóvenes. Yo esa Europa tampoco la quiero. (MARTIN SCHULZ, socialdemócrata alemán, actual presidente del Parlamento Europeo).

“Los intentos de una mayor equidad en la distribución de los impuestos han fracasado ante las amenazas de los privilegiados. Las clases laboriosas siguen siendo aplastadas. Más que el despilfarro, es esa pésima fiscalidad la que causa el déficit. Para cubrirlo, se recurre a los préstamos y el resultado es el crecimiento permanente de la Deuda: los intereses absorben gran parte del presupuesto nacional”.

Aunque este es un análisis que podría aplicarse a la situación que estamos viviendo en estos momentos, corresponde en realidad a la que se vivía en Francia a finales del siglo XVIII, durante el absolutismo borbónico.

El 17 de junio de 1789, los miembros del “Tiers État” (El Estado llano formado por el pueblo, frente a la nobleza, al clero y al estamento militar), considerando que representaban aproximadamente al noventa y seis por ciento de la nación, declararon que eran suficientes para formar la Asamblea Nacional. Después tomaron una decisión audaz, mediante un acto de soberanía en materia de impuestos. Considerando que las contribuciones, tal como se recaudaban en el reino, no habían sido consentidas por la nación, la Asamblea constituyente las declaró todas ilegales. Fue el primer acto revolucionario. En un punto esencial (las finanzas) la omnipotencia real quedaba abolida. Poco después, el 14 de julio, se producía la marcha hacia la fortaleza de La Bastilla y la victoria del pueblo de París que supuso la caída de todo el Antiguo Régimen, tanto en el ámbito político como social.

La Unión Europea no debería olvidar la Historia y tampoco madame Lagarde, la guarda o guardiana del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de sus políticas neoliberales que marca y exige sacrificios inhumanos a los pueblos, a cambio de sus préstamos. No es que pretenda solo cobrar, es que pretende dirigir la política económica y social de los pueblos, sin haber sido elegida. Es el absolutismo financiero que hace crecer permanentemente la deuda, aplastando a los pueblos como el absolutismo monárquico de 1789. Y mientras los pueblos machacados observan, indignados, los dispendios de los que han dirigido el FMI en los últimos años: Rodrigo Rato, Dominique Strauss-kahn y Christine Lagarde, los tres con acusaciones de corrupción en los tribunales.

Y frente a la lucha de los griegos contra el absolutismo financiero, de David frente a Goliat, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, con una actitud servil hacia el poder económico e insolidaria con un pueblo del sur de Europa, destaca que “España representa el mejor ejemplo de que la estrategia de combinar la solidaridad europea con la responsabilidad de cada Estado miembro funciona para dejar atrás la crisis”. Pero “el mejor ejemplo”, España, señor Rajoy, tiene más de 4 millones de trabajadores en paro, un 27,5% de niños que viven en riesgo de pobreza, una universidad pública que ha perdido 73.400 alumnos, desde que hace tres años el Gobierno del PP aprobó su polémica subida de tasas, más de 400.000 ejecuciones hipotecarias de las que una gran parte ha acabado en desahucio y salarios cada vez más bajos. Así explica la Universidad de Harvard como la economía española está ganando en competitividad con respecto a otros países de la Eurozona: bajando los salarios un 25%. Brillante estrategia… para el 10% más rico que se ha enriquecido mientras el 90% (el pueblo llano) se empobrecía.

El gobierno griego tiene razón. Es la hora de dar la palabra al pueblo frente al absolutismo financiero que pretende imponer programas económicos de empobrecimiento colectivo. El gobierno griego defiende el NO a las políticas abusivas pero aceptará el resultado de las urnas. ¿Y la Unión Europea escuchará al pueblo griego? ¿Buscará soluciones políticas y sociales o seguirá favoreciendo la usura? ¿Democracia o absolutismo económico? ¿Han olvidado la Historia? ¿Han olvidado que si las instituciones no sirven al interés general, los pueblos se organizan y toman decisiones? Este no es un problema de Grecia. Es un problema de todos los pueblos.

María Puig Barrios (Forma parte de la Coordinadora Popular por la Vivienda y los Derechos de la Clase Trabajadora AVANCE SOCIAL).



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